Tormenta en el desierto (entre delfines, olivos y nuevos amigos)

Baja - camino choros

[Translation coming soon!]  (27/03/2015) Antes de salir de Tongoy quisimos saludar al párroco Angel Pizarro. Esa mañana recibimos mensaje que nos ofrecía alojamiento. No lo encontramos, qué lástima! Después pasamos por La Serena, una ciudad universitaria y balneario familiar con un muy lindo centro histórico, llena de iglesias de piedra, plazas y calles con faroles y macetas de flores. Encontramos un Chile muy florido.

Baja - La SerenaBaja - serena

Seguimos la ruta y nos desviamos hacia Punta Choros, una caleta que nos habían recomendado visitar en El Maitencillo. El camino de asfalto se transformó en ripio. Nos adentramos en el paisaje seco y naranja. Cada tanto un grupo de olivos verdes rompía la paleta de ocres. Pasamos por el pueblo El Choro y seguimos bajando hacia el Pacífico. Se venía la tarde. Saludamos burritos y paramos para espiar un zorro que nos miraba divertido.

Llegamos al mar. Punta Choros es un pueblo de calles de arena y caracoles, casas de colores algunas prolijas otras destartaladas. Llegamos a lo del Tío Doggie, un chileno mezcla de mapuche y hippie viejo. En el fondo de la casa alberga mochileros. Estacionamos a Francisca y salimos a la playa que se estaba tiñiendo de un fucsia intenso.

Baja - cielo choros

Al otro día, nos acercamos al puerto para subirnos a uno de los botes que te llevan a las islas que forman, desde el 2005, la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt. Este pueblo pesquero y agrícola sumó entonces el turismo a sus actividades. Junto con una pareja noruega, y Manuel y Patricio, chilenos y algunos pasajeros más nos subimos al bote Argos comandado por Pepe y Cato “nativos del lugar” como se describieron. El día nublado y el Pacífico tranquilo. Nos acercamos a la isla de Choros justo cuando una inmensa bandada de patos Guanaí volaban a ras del agua desde la isla hacia el mar. Increible visión. Nos metimos dentro de la pista de vuelo y los patos rosaban el bote. Seguimos bordeando la isla mientras los marineros nos mostraban los distintos pájaros. En eso…alguien grita…un delfín!!!!!! Revolución en el bote. De repente estábamos rodeados por el Delfín Nariz de Botella, una especie que vive en esa zona. Nadaban alrededor  nueustro y algunos se animaron con unos saltos. Extasiados con el show los chicos querían más. Seguimos dando la vuelta, con más pájaros, lobos y nutrias de mar, y pingüinos que se mimetizaban con la roca. Después de breve parada en la Isla de Damas con agua cristalina pero que no se puede tocar por ser reserva natural pegamos la vuelta.

Baja - pelicanos baja - Pajaros Baja - lobo Baja - delfines Baja - Pinguinos Baja - isla de damas

Ya se nos hacía tarde para seguir camino, decidimos acampar en la playa. Con un cielo tormentoso en la cordillera en este lugar “que nunca llueve” armamos carpa en un acantilado inhóspito sobre el mar.  Tremenda ventolera que volaba el toldo que armamos sobre la carpa. Y al rato la lluvia, primero gotas y después diluvio. Toda la noche de truenos y rayos. Me imaginaba la kombi vista desde arriba, solita y desamparada bajo la lluvia. Me costó dormir.

Baja - Dormida en acantilado

A la mañana siguiente seguía lloviendo pero menos. Emprendimos viaje y nos encontramos con Manuel y Patricio que nos dijeron que creían que el camino estaba cortado…Sin saber lo que se venía avanzamos hacia la autopista. El ripio se había transformado en un barro pegajoso y espeso. Llegamos a Choros con Francisca color ocre simil paisaje, apenas se divisaba el turquesa. En la impecable Posta Sanitaria nos encontramos con Héctor el paramédico que nos dio la noticia: el camino está cortado. Después de 20 años sin un aguacero de este tipo las quebradas se inundaron y con ellas se llevaron puesto todo.  No había forma de llegar a la ruta. Y según las noticas Copiapó nuestra próxima parada en el Convento de las Dominicas estaba inundado sin luz ni agua. Y en Chañaral, la siguiente, la cosa pintaba peor todavía. Había un pueblo hundido y las rutas destrozadas.

Mientras tanto en Choros, había algunos que aparecían embarrados igual que Francisca, celebraban el agua chapoteando en el río que nunca habían visto pasar. Compramos picnic en el almacén y cuando empezamos hacer un fueguito apareció Melisa, maestra del colegio que nos invitó al colegio. Un placer! Nos instalamos en el comedor/taller/biblioteca. Teníamos cocina y baños. Todo ordenado y limpio. Totalmente desconectados del mundo, sin señal de teléfono ni wifi, con la luz cortada y el últimos paquete de velas del pueblo nos fuimos a dormir.

Baja - escuela 2 Baja - Escuela 1

El jueves todo seguía igual. Las noticias eran pocas. Nadie sabía mucho. El camino seguía cortado y los teléfonos no andaban. Por la radio alguno se enteraba de algo. Paseamos por Choros que cada vez nos parecía más lindo. Dos calles paralelas con olivos. Las casas de adobe pintadas de colores. La iglesia azul. Los chicos senatados en el aula avanzaban con sus estudios. Volvimos al río que parecía más bajo y terminaron todos embarrados. Melisa y Claudia del colegio nos vinieron a visar que se iban a La Serena en una camioneta 4X4 que las llevaba. María Antonieta maestra del jardín nos trajo un guiso y pescado, también se iba a la Serena que operaban a su mama. Pero autos todavía no podían pasar. Después llegó la cocinera del colegio que nos trajó más provisiones y con Arturo su marido estuvimos conversando sobre el cultivo de aceitunas y de aceite de oliva. Su aceite había ganado un premio de la Universidad nos contaba orgulloso. Esa noche después de una panzada de pescado con verduras pasó la ambulancia que actuaba de noticiero público. Alertaba que se venia otra tromba de la cordillera que por favor “nadie salga de las casas”. De repente la cosa se ponía más complicada….

Baja - con Maestras Baja - con MAntonieta Baja - Choros Baja - Choros 2

El viernes salió cielo azul. Hoy nos vamos dijimos, como sea. De última volvemos a La Serena a ver si podemos conseguir información. Catire partió en la kombi hasta el lugar donde el río atravesaba el camino. Los bomberos se comprometieron a tirar a Francisca a las 3. Con un poco de miedo nos presentamos. La primera parte de barro, después el río que formaba una cascada  a su paso por la ruta. A lo Camel Trophy Francisca superó la prueba!!

Baja - con los bomberos

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24 comentarios en “Tormenta en el desierto (entre delfines, olivos y nuevos amigos)

  1. me encanto la descripcion,  me  sentia  ahiiii  que  aventura  para  todos,  cuidense   aca  rezamos  con seguridad  que llegan  a peru  besoooooo

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  2. Guauuu!! Todo lo que cuentan es impresionante, es como si leyera el mejor libro de aventuras. Nöel supongo que no resultara fácil pero no dejes de escribir…!!!
    Tengo parientes en México DF y en Saltillo, México, avisame si necesitás que avise. También conozco gente en Colombia, no sé si pasarán por Cartagena o Medellín, decime cualquier cosa así te hago llegar los datos Besos!

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  3. Bueno este historia supera todo , hablamos con Luis ayer desde el campo , el en San Luis y nos informo sobre la tormenta y el corte de rutas …aunque el cuento es bastante mas entretenido ahora que todo paso ?? o todavía no ?? cuídense …besos y abrazos!
    Maria

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  4. Noel,
    increíble relato!!!
    Conozco gente en Bogotá….avisá si les sirve que los contacte…
    Sigan descubriendo, encontrándose y disfrutando!!!
    beso

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  5. Soy Reynaldo Ballon Medina vivo en Arequipa Perú, como católicos que somos, sabemos que Debemos DAR POSADA AL PEREGRINO Avísenme si en tu Plan de Ruta de viaje has considerado mi ciudad. Cuenta con nuestro apoyo, escríbannos correo rballon2009@hotmail.com

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      • Que alegría de haber estado con todos Ustedes un par de horas en nuestra casita de Avd Siglo XX en Arequipa con mi esposa Yudy, con mis hijas Yuly y su esposo Juan Carlos, con mi hija Marisol y su esposo Marco y con mis nietas Emma Cielo y con Mya Estrella , los niños se divirtieron a lo grande incluyendo la menorcita de Uds. de 2 años Hemos tomado unas fotos, que tratare de enviárselas
        La ruta de viaje por ahora es Arequipa Cuzco, vía Espinar

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  6. Hola chicos.
    Le contaba a Tere que me siento un poco intrusa leyendo su blog
    Pero los voy siguiendo con emoción su aventura.
    Les deseo lo mejor desde el primer día.
    Cariños Ana

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