Querido Copiapó

[Translation coming soon!]  Después de la salida antológica de Choros y dudar si encarar el norte castigado por los aludes o volver a La Serena para informarnos mejor y analizar qué hacer, decidimos seguir avanzando y arriesgarnos a lo que venga. En la ruta nos pasaban como tiro camionetas con banderas chilenas con frases como Fuerza Atacama! repletas de bolsas de comida y bidones de agua. Llegamos a Domeyko, un pequeño pueblo de ruta donde no había estación de servicio. Nos urgía cargar, Francisca venía con mucha sed. Nos recomendaron pasar por lo de Arturo que vendía benzina  a granel pero no aceptaba “plata extranjera”. Sin chilenos ni casa de cambio a la vista, llegamos al supermercado donde el dueño encantado con nuestra historia nos cambió de más “para que hagan algunos kilómetros extras”.

Envalentonados seguimos ruta hacia Copiapó, una ciudad minera que había recibido de lleno la furia de las quebradas. Empezamos a cruzar camionetas cubiertas de barro y contingentes de militares con tanques incluidos en distintos puntos de la ruta anunciando el desastre. Se iba la luz cuando llegamos pero la noche no pudo ocultar un escenario dantesco. Una Venecia de barro se desplegaba por donde mirases. Salpicando lodo y rezando para no empantanarnos empezamos a buscar el Convento de las Dominicas. No habíamos podido comunicarnos con ellas para avisarles que llegábamos ese día. Había sectores de la ciudad sin luz y otras, poco iluminados. Pudimos ver casas con más de un metro de barrio, personas caminando sin rumbo con mirada perdida con el barro a la rodilla, autos ahogados y plazas nevadas de nieve marrón. Circulaban soldados y carabineros en camioneta y a caballo para evitar saqueos y ordenar un poco el tránsito que sin semáforos ni reglas circulaba como hormigas. Preguntamos y nos mandaron hacia el centro. Pasamos la plaza de armas y un boulevard que debía haber sido muy lindo con casas de colores ahora mimetizadas por el barro. Paramos al lado de una grúa y los conductores que milagrosamente tenían señal de teléfono nos dieron las coordenadas para llegar. Era en la otra punta.

No sé cómo y ya entrada la noche doblamos en una calle de tierra y barreando un vez más llegamos a un portón.  Aleluya. Catire y Cala con las piernas llenas de lodo porque pensaron la puerta era otra tocaron el timbre. Las monjas no podían creer que habíamos podido llegar. Parece que nos habían mandado un mail para que desistiéramos de esa parada, mensaje que nunca recibimos. Ellas estuvieron a punto de ser evacuadas pero el caudal de agua que pasaba por la avenida era tan fuerte que tuvieron que volver. Enseguida nos dieron la llave de la casa de huéspedes que tenía electricidad pero sin agua y nos dieron la noticia: la ruta para Antofagasta estaba cortada. Ya veríamos al día siguiente.

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El sábado ya con luz el panorama seguía igual de desolador. Todo el patio y entrada del Monasterio era un barrial. No había forma de llegar a la puerta del Convento sin hundirnos en un barro pegajoso y líquido, tipo masa de torta de chocolate. Seguían sin conexión de teléfono ni Internet. Catire decidió encarar el centro en busca de más información. Pero…Francisca no arrancaba. Venía fallando pero ahora nada. Chan. En eso, y siguiendo el patrón que nos viene acompañando, llega Angela con un nombre que le calza a la perfección. Estaba dirigiendo obras de pintura en la iglesia y justo cuando ya estaban terminando cayó el temporal así que quedaban detalles. Enseguida se comprometió a traernos leche y algo de comer (no había almacén ni supermercado cerca) y llamó a Rafa, un mecánico de su confianza. Al mediodía las monjas nos invitaron con sándwiches y jugo. La cosa empezaba a tomar color!

A la tarde vino Rafa y, junto con uno de los pintores que también entendía de motores (o no quería pintar), se pusieron a analizar el motor. Llegó Angela con una bolsa de cosas ricas que no nos quiso cobrar y ofreció llevarme al centro para conectarme a Internet. Aparecí en la casa de su hermana Soledad y ahí pude  avisar a nuestros próximos anfitriones que estábamos varados. En Taltal, nuestra próxima parada, la cosa estaba muy complicada. Mauricio Valdivia, vicario de la parroquia  que había organizado nuestra estadía allí, me escribió con pluma triste diciendo que el pueblo había sufrido mucho, que no sabía el estado de las rutas pero creía que estaba todo cortado. Patricio Mora en Antofagasta nos decía que estaban sin luz y que veamos de retroceder y cruzar a Argentina. La gente estaba descolocada, nadie entendía lo que había pasado, el agua es un problema en estas regiones pero por su escasez no por su abundancia.

Un cuñado de Angela me llevó devuelta al Convento y me encuentro con Rafa y Catire todavía debajo de la kombi. El arranque no respondía. Parece que la pérdida de aceite que tuvimos en Laboulaye lo había dañado y ahora se había terminado de romper…chan. Una vez más, Francisca se empacaba pero siempre elegía los lugares con muy buen criterio… Rafa se fue con la promesa de buscar dónde conseguir repuesto. No parecía un buen timing…Con mucha incertidumbre nos fuimos a dormir. Tema agua! Solo decir que ahí agradecimos la insistencia de nuestro amigo Diego para que llevásemos un baño químico.

El domingo, nos despertamos con una bolsa de pan que nos mandaban las monjas, siempre pendientes de nosotros. Al mediodía volvió Angela y nos invitó a su casa. A partir de ahí bajamos todos los días (y fueron varios!!). Capítulo aparte merece esta señora de personalidad fuerte y voz grave que dirige con soltura cuadrillas de obreros y pintores. Y ni hablar de la gran familia que tiene por detrás o más bien por los costados. Son 14 hermanos, la mayoría viviendo en Copiapó.  Ella vive con su madre, y una hermana y su marido. Allí aparecimos con los 4 chicos, y al minuto nos hicieron sentir tan cómodos y bienvenidos. Es una casa abierta, centro de operaciones profesionales y familiares con una mesa de comedor siempre dispuesta para la charla, un té o el almuerzo, y una olla perenne para dar almuerzo al que aparezca, sea de la familia o colado (como nosotros). Después del desastre empezaron a aparecer sobrinos que estudian en Santiago que volvían para ayudar, las máquinas de la empresa de construcción de uno de los hermanos enseguida se pusieron a disposición de la comunidad, otra de las hermanas que está en el negocio gastronómico también se arremangó para dar de comer a bomberos, y su marido que estaba en Diego de Almagro, uno de los pueblos más castigados, se quedó allá y se hizo cargo de organizar las comidas para todos los refugiados en el albergue. Catire pudo sumarse y acompañar a Cristian y el hijo de Angela a repartir comidas a los obreros y a familias que habían perdido sus casas. En los días que pasamos en la casa Boggioni fuimos testigo de la fuerza solidaria de esta familia que mientras sufría por su Copiapó, por su estilo de vida, por la salud, por el trabajo no dudó nunca en sacar la pala, hundirse en el barro y prestar lo que tenían para ayudar a otros.

Baja - catire embarradoBaja - barroBaja - barro 4Baja - barro 3

En el medio del caos, y en ese oasis, nosotros pudimos conectarnos a Internet, compartir la mesa con la familia, y los chicos estudiar y entretenerse con sobrinas (nuevas grandes amigas), los gatos de Norma (matriarca de la familia), la cama de Angela que servía para ver tele y hacer pruebas (con pata rota incluida, de la cama no de un chico– papelón), y dormir siestas.  Angela encima encontró hueco para llevarnos a dar una vuelta por la ciudad y visitar la colección de autos antiguos que tiene uno de sus hermanos. Pasamos cuatro días en esa casa gracias a que algún miembro de la familia nos buscaba y devolvía al monasterio religiosamente.

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Baja - autos antiguos Baja - autos antiguos 2Baja - autos antiguos 3IMG_9214

En el interín apareció el repuesto para  Francisca. Venía de Santiago pero la oficina del  flete en Copiapó estaba cerrada por el barro así que Catire partió el martes en colectivo a Vallenar a buscarlo. El miércoles todo arreglado con ajuste de válvulas incluido. Francisca estaba pronta.  Rafa además de gran mecánico, gran persona: muy preocupado le dio un curso express de mecánica a Catire y no nos quiso cobrar nada.

Baja - rafa

Emocionados almorzamos riquísimo charquicán (puré de papa y zapallo con arroz y huevo) y minestrone (una cazuela de porotos) dos platos típicos de la zona en el restaurante de Teresa, hermana de Angela, y rematamos con un té a lo Boggioni en la mesa familiar.  Esa noche nos despedimos de las monjas con una reunión muy linda informal donde compartimos las vivencias de los últimos días.

Baja - charquicanBaja - monjas

Copiapó, el Convento de las Dominicas y la familia Boggioni han quedado como un hito en este viaje. A pesar del barro, del desastre, de las historias trágicas que escuchamos y el panorama desolador, nos vamos con sabor alegre. Pudimos ver cómo un pueblo se está levantando con enorme esfuerzo pero con la capacidad que tienen estas familias para ayudarse y empujar con esperanza hacia adelante.

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37 comentarios en “Querido Copiapó

  1. Que gusto saber que todo salió bien. Eatatemos gustosos de . recibirlos por su paso por Guayaquil Ecuador… esperamos su contestacion estaremos en oracion x vuestra familia. ..

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  2. hola. Qué buen relato y qué linda experiencia, no en sentido estético,sino como vivencia… haber palpado la solidaridad y la resiliencia de un pueblo frente a la dificultad es algo magnífico. Dios los bendiga y siga acompañando en este viaje!

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  3. Wuau!!! Noel, qué relato! Qué experiencia para toda la vida!!! Te acabamos de leer volviendo a Bs As y nos quedamos todos mudos.
    Muy felices Pascuas para todos!!! Que Jesus Resucitado los bendiga y traiga fuerza y esperanza a los chilenos que eatan sufriendo c este desastre.

    Aca Iñaki le manda saludos a Dimas. Dice que tiene suerte de tener tantos amigos chilenos:)

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  4. Fantástico el coraje y decisión en momentos difíciles. A los chicos ce los ve esplédidos!! Felices Pascuas y que Dios los siga acompañando!
    Abo y Paulette

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  5. Que increíble leerlos, me he vuelto fanática de América en Familia! Los acompaño en cada km recorrido, sigan para adelante, nos los para nadie!! Besos grandes, Babe

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  6. Que lindas experiencias. Y que bueno que mientras viajen, puedan ayudar a los demas. Aca con Pili FC los seguimos en su viaje. Le manda un beso inmenso a Cala!!!

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  7. Chicos! Impresionante! Cuanta solidaridad! Qué lindo! Noé! No dejes de escribir, me encanta leerlos!!! Los seguimos acompañando!!!!
    Beso enorme!
    Tato, Teo, Fran, Ingui y yo!!!!

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  8. Despuea de tanta aventura por la.tercera region de copiapo es un gusto tenerlos aqui por Arica sanos y salvos. Cuidense es un entretenido y gratificante leerlos. Bendiciones a la familia

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  9. y ya pasa Chile, leyéndolos es como increíble lo que ya han vivido, especialmente asombra la solidaridad de las personas con las que se están encontrando, que los cuidan, le dan de beber y comer, donde dormir, y los alientan a seguir el viaje! Que bueno esto de saber que siempre hay alguien que nos refresca para seguir caminando. Adelante familia, bienvenido Perú!

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  10. Hola Noel,
    Acabo de leerle a mi esposo del primero al último de los post. Los compartimos con alegría y emoción. Qué gran aventura! Nos dan muchas ganas de copiarnos!
    Felicitaciones!! Adelante Perú!

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  11. Que bueno tener noticias de otros hermanos que han estado en la Ruta que han plasmado
    Pero sigo esperando noticias de todos Uds. desde que salieron de Arequipa… ahora en que lugar se encuentran ‘? En su plan de viaje estaba Marangani, tengo una alumna de Medicina, cuya familia es de esos lares Saludos de toda la Familia Ballon Manrique de Arequipa Peru, siempre los recordamos en nuestras oraciones y en el escaso tiempo que estuvieron en nuestra casita de Siglo XX

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  12. Hola.
    ¡Qué maravillosa aventura, vivo en Guadalajara, México, y desde que era estudiante de Bachillerato, (tendríamos menos de 17 años), en el colegio, (Jesuitas), se organizaban giras en vehículos propios, manejados por nosotros mismos hasta Alaska y cuando se requería reparación, lo hacíamos nosotros.
    Nuestro viaje de bodas fue en un Volkswagen, (Bocho), hasta Canadá, hace 39, casi 40 años desde entonces a mi esposa le ha gustado el campamento y la aventura, ha sido mi copiloto, a veces piloto, en viajes y en toda la vida .
    Ya con las hijas, (tenían 5 y 7 años), el pimero de muchos viajes fue a Lake Tahoe, California, ese y los demás en una Combi, (“La Chata”), con la última Combi duramos mas de 19 años y estaba en excelentes condiciones.
    Les di a las hijas lo que es la aventura, la familia, planear el reto, compartir, la alegría, conocer y, sobretodo, confiar en Dios y a la Virgen que siempre nos acompaña y cuida, (todavía, aunque solo mi esposa y yo lo hacemos porque ya se casaron).
    Una vez, en alguna ciudad de Estados Unidos, me preguntó un americano qque si conocía a alguien, le dije que no, preguntándome que si no me daba miedo. No, le dije, tenemos a Dios y estamos toda la familia.
    Los acompaño en sus relatos y con mis oraciones, la aventura es grande y el objetivo mas, veo que no pasarán por Guadalajara, pero aquí tienen su casa…

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    • Siempre atentos al viaje de la Familia Walkers desde Buenos Aires hasta Filadelfia. Hoy dia una coincidencia en Arequipa una persona isabel Walkers francesa a perdido sus documentos en un taxi desde Colegio Max Hule hasta Hunter Siempre releyendo los días que pasaron en Arequipa y ahora con deseos de decirle que antes que llegaran a Yanahuara, estuvieron en el santuario de la Virgen de Cayma Sigo esperando sus peripecias en la ciudad de Lima

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